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La fe cristiana.

A pesar de la utilidad de la filosofía para explicar las cosas, para reforzar las tesis creadas por los propios cristianos, a pesar de ello, se considera que la misma fue robada, y que provine del diablo[1], como si todo aquello que es más complejo que una castaña fuera malo por naturaleza, y el conocimiento no sirviera para nada, o, tal vez, sirviera para demasiado, porque liberaba al hombre de las ataduras de una religión inconsciente y que dejaba perplejo a los más sabios con sus estúpidas reglas.

 

            Ante ese hecho, y teniendo en cuenta que la filosofía era un instrumento esencial de conquista emocional, el fundamento de su mantenimiento no puede ser más radical, el bien no puede brotar del mal, por lo que, si la filosofía es buena para el hombre, ha debido venir del demiurgo que creen que es Dios.

            De todas formas, no se le caén los anillos cuando selala que, “En su Providencia, el Señor de todos, griegos y bárbaros, busca el modo de persuadir a los que le quieren. Es él quien da a los griegos la filosofía `por mediación de los ángeles inferiores. Los ángeles, en efecto, están repartidos en virtud de una ordenanza divina antigua según las naciones”[2]. Después, en una inspiración totalmente delirante, concreta que “las invenciones de los hombres eminentes proceden de una inspiración divina; cuando el alma está bien dispuesta, la voluntad divina se comunica a las almas y los servidores de Dios cooperan en parte en estos servicios. En efecto, las presidencias de los ángeles están repartidas según las naciones y las ciudades y hasta puede que algunos de los que están asignados a las cosas particulares estén reservados a determinados individuos”[3].

 

            Esto lo dice sin el menor pudor una persona que ha luchado por destruir las ideas más cercanas al conocimiento filosófico griego dentro de la fe, que son las ideas gnósticas cristianas, que proliferaban en aquellos momentos por doquier. Es una verdadera pesadilla ver como un ser tan poco preparado es capaz de utilizar silogismos y argumentos sin fortaleza intelectual para convecer de lo eterno de un nuevo mensaje, un mensaje que, se dicho de paso, fue copiado de otros muchos más antiguos.

 

De la religión revelada que contienen los libros sagrados de los Veda en

la India, aprendemos que Brahma, después de crear el universo y el mundo, creó un hombre y una mujer y los hizo superiores al resto de la creación. Les llamó Adima y Heva y los alojó en un lugar privilegiado de espléndida vegetación, un paraíso terrenal situado en Ceilán, del que no debían salir y donde debían adorarle eternamente. Pero ellos, como era de esperar desobedecieron, por lo que el encanto natural que les rodeaba desapareció y se transformó en tierra inculta que tuvieron que trabajar para siempre, ellos y sus descendientes[4].

 


[1] Cfr., C. DE ALEJANDRÍA, Los Stromata, i,16,80,5. 

[2] C. DE ALEJANDRÍA, Los Stromata, vi,2,6,3-4. 

[3] C. DE ALEJANDRÍA, Los Stromata, vi,17,157,4-5. 

[4] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 33. 

La encarnación del Poder V.

Tal como se señala en Dies Irae, existe un sentimiento de que se acerca el fin de los tiempos. Pablo VI, en los últimos años de su pontificado, ha dicho que “en estos momentos, existe una gran turbación en le mundo y en la Iglesia y que aquello que está en discusión es la fe. Resulta conveniente que en estos momentos repita de nuevo la enigmática frase de Jesús en el evangelio de san Lucas: “Cuando el Hijo del hombre retorne ¿encontrará todavía fe en la tierra?. ¿Nos hallamos cerca del fin? Esto no lo sabremos nunca. Es necesario que nos encontremos siemrpe dispuestos, pero la llegada del fin puede tardar todavía mucho tiempo”[1].
¿Qué debemos esperar de la iglesia? Ese es el concepto esencial en los momentos de la venida del Anticristo. El señor revelador de la auténtica verdad, de la auténtica luz, el que nos identiicará cual es el lugar y cual es el tiempo del poder, el que nos indicará el lugar que nos corresponde.
Entrando de lleno en el estudio del mal dentro de las religiones; la religión de Zoroastro, el profeta de los persas, daba el nombre de Ahurä Mazdä la esencia del poder del conocimiento y la fuente de la luz, el bien, la rectitud, la santidad y la piedad, mientras que llamaba Ahriman a la fuente de la vileza, la villanía, la abominación, la oscuridad, la ignorancia y la crueldad. En las religiones semíticas (judaismos, cristianismo e islam), se redujo el poder conferido a Ahriman como ser independiente de Dios, y se lo consideró como una creación de Dios único, si bien una creación rebelde y desobediente que poseía un cierto grado de poder. Dios lo llamó Iblis. Los sufíes pensaron que este enfoque de Iblis no era coherente con la escuela de la Unicidad divina y con su credo de la Unidad del Ser. Este aparente rechazo de la idea semítica clásica daba la impresión de que los sufíes se oponían a la religión y este hecho les acarreó serios problemas. Para afirmar sus ideas sobre la Unicidad divida, los sufíes tubieron que buscar una explicación a la existencia de Iblis. Para ello, por un lado, rechazaron el concepto de mal absoluto, planteando que el mal es algo relativo, y por otro, afirmaron que el Dios único manifestaba tanto Cólera como Misericordia, aludiendo a ellas como La Majestad y La Belleza, y consideraron a Iblis como una de las manifestaciones de la Majestad de Dios[2]; así pudieron decir:
“Oh tú, que has escuchado que “de Él no viene mal alguno”,
esta es una alusión simbólica a que no hay ningún ser maligno.
Si se borra el orín del espejo de tu corazón,
una persona horrenda te parecerá bella como un ángel”[3].

Planteado de esa manera, el mal no es sino una forma de contemplar la realidad de forma relativa, en la que la acción adoptada no se ajusta a la perfección a una idea preconcebida del bien, pero que no supone, en ningún instante, una opción rechazada o rechazable, porque es una opción de la libertad del individuo, pues la historia de Iblis es una historia de verdadera opción, de la opción de cumplir con lo que es justo antes de dejarse abasallar por órdenes injustas y contradictorias.

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[1] L. FANZAGA, Dies Irae. Los días del anticristo, Bilbao 2005, pág. 37.

[2] J. NURBAKHSH, El gran Satán. Una visión sufí del ángel caído, Madrid 2006, pág. 14 – 15.

[3] SABZEWÄRI.

Intenciones.

Este blog tiene como misión publicar la novela “Una luz distinta”, y comentar los entresijos de la creación literaria, para que todos aprendamos un poco mas.

Se ha elegido dicha novela porque fue finalista de un premio, aunque no llegó a publicarse, pero se le supone una calidad necesaria.

Espero que la experiencia sea interesante.

Presentación

Este grimorio tiene la intención de convertir la Web en un lugar para aquellos que quieren ver el mundo de una forma diferente, que quieren crear una nueva forma de existir, fuera de los convencionalismos.

Además, reivindicamos la magia como una forma de vivir.

Por eso vamos a luchar.

Gracias.

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