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El hombre que no tenía nada.

Nuestro protagonista, para su desgracia, era, como somos todos en esta época, una persona sin destino, sin ilusiones. Hemos potenciado tanto el poder, el dinero, que sólo nos medimos por lo que tenemos, por lo que deseamos y por lo que no podemos conseguir.

Cuando no se tiene ilusión por la vida, pues ya has alcanzado topes que no pueden ser franqueados, al tener un destino ligado al éxito, el hombre pierde la moral, la esperanza, entonces se convierte en un asesino, material o espiritual.

La única diferencia del protagonista con nosotros es que nosotros matamos las ilusiones de otros con nuestras acciones.

En este punto hay que destacar que Margalida ya ha visto cual era su papel en este universo, y ha optado por saltarse las etapas de lucha intensa, sufrimiento, imposibilidad y decepción. Es, simplemente, un nuevo salto evolutivo, el humano del siglo XXI.

El asesino en serie I.

Según Vicente Garrido (”La mente criminal”), los temas dominantes de los asesinos en serie son : sexo, sadismo, poder y control.
Lientras que los asesinos paranoicos buscan una meta absurda, como castigar a la sociedad entera por lo que han sufrido, nuestro protagonista vá más allá, pues no mata simple o solamente por castigo, sino porque con ello llega a sentirse vivo, llega a comprenderse a sí mismo.
Además, aunque sociópata, tiene una alumna que, sin necesidad de castigar a nadie, asume su condición de asesina porque siente que es lo que sabe hacer.

Los asesinos en serie.

Elliott Leyton, en Cazadores de humanos, nos cuenta como el pánico es lo que mueve a una sociedad como la nuestra, pánico a asesinos en serie, pánico a asesinos de masas, pánico a pandemias, al terrorismo….
Parece ser que en Estados Unidos hay unos cien asesinos múltiples preparados para actuar en cualquier momento.
Un escritor no puede dejar de pensar en estos temas, aunque sean un poco oscuros y criticados. La realidad supera a la ficción.
Para el citado autor no es cierto que se tratara de un nuevo tipo de amenaza. El asesino múltiple lleva con nosotros varios siglos. No han aumentado de repente, ni de manera exponencial, sino que han ido creciendo modesta pero regularmente a lo largo del siglo XX.
Por ello, el autor señala que habrá muchos más asesinos de este tipo antes de que toque a su fin esta fase de la historia social de nuestra civilización.
El autor considera que estos asesinos no deben ser percibidos como la principal encarnación de ciertos aspectos deformadorees de su civilización y no como una mera perturbación del mismo.
Este es el ámbito en el que nacen nuestros protagonistas.

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