Ha accedido a los La biblia negra archivos del weblog de Julio, 2008.
- Agradecimientos (1)
- Análisis (3)
- Breviarios (24)
- comentario (4)
- Comentarios (3)
- Comunicado (2)
- Creencias (39)
- Determinación de intenciones. (2)
- Editorial (12)
- Grimorio (36)
- Historia (7)
- Introducción (2)
- Lecturas (3)
- mentiras (6)
- Moral (20)
- Novela (89)
- pensamientos (10)
- Pesadumbre. (6)
- Planteamientos. (3)
- Poesía. (9)
- Presentación (1)
- Recomendaciones (1)
- relatos (12)
- Religión (91)
- situaciones reales (7)
- Soluciones (1)
- Televisión (3)
- Uncategorized (24)
- 4. Diciembre 2009: El primer Cristo 2.
- 1. Diciembre 2009: El primer Cristo.
- 26. Noviembre 2009: La fe cristiana 5.
- 20. Noviembre 2009: La fe cristiana 4.
- 17. Noviembre 2009: La fe cristiana 3.
- 11. Noviembre 2009: La fe cristiana 2
- 5. Noviembre 2009: La fe cristiana.
- 29. Octubre 2009: Ataque contra los distintos.
- 29. Octubre 2009: Ataque contra los distintos.
- 26. Octubre 2009: Ataques contra los distintos.
Blog amigos
Archivo para Julio 2008
Un libro de los muertos.
30. Julio 2008 by admin.
Publicado en Introducción | Imprimir | Ningún comentario »
Los paraisos perdidos VIII.
30. Julio 2008 by admin.
Internet es un sistema integrado de millones de páginas sobre sexo acompañadas, ocasionalmente, por alguna página con interés más o menos interesante sobre asuntos que no importan a casi nadie, por eso ha tenido tanto éxito y se ha multiplicado en todos los lugares del mundo, porque un sistema de información en el que, al final, se debe pagar por lo que se consigue, sólo permite potenciar el sexo.
Escribió, en la barra de búsqueda de una página web, la hermosa palabra, “sexo”, y miles de páginas comenzaron a poblar la pantalla de su ordenador, creando un conjunto de expectativas que excitaron enormemente a Fernando, pues ese es el nombre de nuestro protagonista, un nombre que, por fin, puedo escribir sin sentir terror.
Siempre había deseado poder hacer lo que estaba haciendo, pero el sentimiento de culpa, tantas veces potenciado por su poderosa madre, una madre controladora y absorbente que no le había dejado crecer, le habían convertido en un ser tímido y apocado, que no podía asumir su propio deseo.
Ese deseo era tan inmenso que creó un documento Word para guardar las fotos que le parecieran interesantes, porque necesitaba cambiar de mundo, porque necesitaba sentirse fuera de esa terrible existencia que estaba viviendo.
La primera imagen que guardó fue la de dos hombres, uno blanco y uno negro, ya que Fernando sentía enorme atracción por el sexo con negros, eyaculando sobre el rostro y sobre el pecho de una joven hermosa que, sonriendo, recibía impertérrita la ducha de aquellos dos penes.
Aquella primera página, de eyaculaciones faciales, supuso un descubrimiento esencial para nuestro protagonista, porque su deseo despertó a borbotones, y sintió que, al menos por una vez, el sexo podía ser lo que él había soñado durante tanto tiempo, durante miles de horas a lo largo de miles de días.
Aquello suponía la confirmación de un mundo nuevo, un mundo que había estado reservado a otros y que ahora nacía para él. Mujeres llenas de un magnetismo desenfrenado convertían la pantalla en un hermoso escaparate de cuerpos, unos cuerpos que mostraban todo lo que poseían.
En esos instantes se dirigió a la cocina y cogió un papel, para luego sentarse, de nuevo, delante de su ordenador. Se sacó, despacio y tranquilamente su propio pene, todavía con una media erección, y mirando fijamente su pantalla comenzó a acariciarse recorriendo el mundo del sexo en la red.
Su siguiente imagen fue la de una neumática sudamericana con un cuerpo tan real que le excitó enormemente, pues su mirada, fija en la cámara, mostraba un sentimiento de vergüenza que no podía disimular, pero su sexo, majestuoso y excitante, componía un paisaje de simbología incierta.
Una morena llena de deseo en los ojos le hizo sentir que aquello era mucho más de lo que había soñado en la vida. Con unos senos perfectos y unas piernas completamente torneadas, mostrando un sexo que tentaba al mismo diablo, de tan hermoso que parecía en la fotografía.
Pronto consiguió llegar a una página de mujeres orientales, otro de sus sueños más profundos, y dedicó una hora a disfrutar de los cuerpos hermosos de aquellas chicas, a veces desinhibidas, a veces vergonzosas, que mostraban impunemente su cuerpo para que todos lo pudieran disfrutar.
Fernando, conscientemente, retenía su eyaculación cuando estaba a punto de acabar, pues el placer no estaba en eyacular, sino en recorrer ese mundo de sensaciones y sueños que supone acercarse a Internet y conocer lo más oscuro de sus recónditos escondrijos, los lugares que todos parecían despreciar, pero que eran los más visitados de todos los lugares de la red.
Extrañas sensaciones recorrieron al hombre que ahora ya no era un serio funcionario o un eficiente licenciado, sino un animal deseoso de conocer hasta el lugar donde podía o quería llegar. Aquellos lugares irreales supusieron para él un verdadero nacimiento, el nacimiento del hombre que iba a cambiar su forma de vida.
Publicado en relatos | Imprimir | Ningún comentario »
¿Y sí Dios está muerto? VII.4.
30. Julio 2008 by admin.
Así las cosas me personé en la clínica y me llevaron inmediatamente a una sala muy luminosa, al principio pensé que el médico querría darme algunas instrucciones, pero pronto comprendí que aquella figura delgada y desgarbada que se encontraba al fondo de la habitación era Marisa.
Inmediatamente me dirigí a ella, se le veía diferente, mas despierta, su mirada era más inteligente, mas como debió ser antes de todo su calvario. Al instante me reconoció y una sonrisa de verdad le llenó el rostro como un amanecer cargado de belleza, de promesas infinitas sobre una nueva vida, en esos mismos momentos comprendí porqué Carlos se había enamorado de esa mujer, tenía una belleza atrayente de tal envergadura, tenía un magnetismo tan perturbador que yo mismo me hubiera enamorado de ella si la hubiera llegado a conocer antes que Carlos, aunque yo soy demasiado cobarde como para hacer lo que él hizo.
- ¡Hola! –dijo con una voz suave y controlada, una voz muy alejada de la que tuvo en el otro momento. No tenía más que decir, sólo esperar, esperar a que yo le mostrara mi aprobación, como si eso importara, como si después de lo que había pasado lo que yo pensara fuera importante.
- Estas preciosa, ¿te encuentras bien?.
- Todo lo bien que puede estar una persona que tiene que tomarse más de 70 pastillas al día.
Era terrible, después de todo lo que había pasado ahora tenía que enfrentarse a la muerte, para ello tenía todo un arsenal de medicamentos combinados, pero esos medicamentos destruían casi tanto como ayudaban, lo único que conseguían era dar un poco más de tiempo a la persona, incluso proporcionar una angustia prolongada, cargada de sensaciones negativas y dolor, pero al menos estaba viva.
- Creo que hice el tonto cuando nos vimos la última vez –me dijo poniéndose colorada, cosa que me sorprendió en una persona como ella, que había vivido momentos increíbles e inquietantes. Al ver esos colores en su cara pude comprobar que todavía había esperanza para la gente, si una mujer como ella podía sentirse nueva sin sufrir vergüenza, sin que mi presencia implicara recriminación, aún ellos dos tenían una oportunidad.
- No tiene importancia, estabas mal – me sorprendía su belleza, su tranquilidad, su forma de ser, era una mujer de verdad, una de esas mujeres que no podían existir, que no deberían existir, pero ella estaba allí, ella era real, igual que su amor por Carlos.
Aquella entrevista fue de lo más normal, fue una agradabilísima conversación entre una mujer totalmente interesante y un hombre rendido a sus pies, entregado a su impresionante y auténtico encanto, un encanto que podía conquistar a cualquiera, tal como me confesaron los médicos poco tiempo después, un encanto que volvía a resurgir de unas cenizas olvidadas en un rincón del mundo.
Al final el amor le hizo libre, le dio fuerzas para construir un nuevo mundo sobre el viejo mundo que había padecido tanto tiempo, al menos podía seguir considerándose ser vivo, cosa que hasta hacía muy poco tiempo no hubiera podido hacer.
Publicado en Novela | Imprimir | Ningún comentario »
Ofertas extrañas
30. Julio 2008 by admin.
Publicado en situaciones reales | Imprimir | Ningún comentario »
Historias Reales XIII.
29. Julio 2008 by admin.
Respecto a los milagros[1], no hay ninguno en los Evangelios que no se hubiera realizado antes. Ya Buda sanó a enfermos, hizo ver a ciegos, oír a sordos y andar a impedidos. Caminó sobre el Ganges crecido, al igual que más tarde lo haría Jesús sobre el lago. E igual que los discípulos de Jesús, también los de Buda hicieron milagros. De la misma manera que Pedro camina sobre las aguas, antes lo había hecho un discípulo de Buda. Y de igual forma que Pedro comenzó a hundirse cuando flaqueó su fe, el discípulo de Buda lo hizo cuando dudó de Buda. Igual que el Señor salva a Pedro, al discípulo de Buda le salva el fortalecimiento de su creencia en el maestro. E igual que Jesús según Lucas, también Pitágoras COmienza su actividad misionera y milagrosa con un milagro de peces, en el que, por cierto, de modo mucho más elegante y digno que en el relato de Jesús, ordena soltar los peces, cuyo valor él resarce. También Pitágoras curó a enfermos de cuerpo y alma, calmó tempestades en el mar, algo que uno de sus oyentes ocasionales, Empédocles, lo hacía tan a menudo que se apodaba «dominador del viento». De forma similar Empédocles curó apestados y resucitó muertos[2].
No vayamos a pensar que Tolomeo proclamó la religión de Serapis por capricho o por propia inventiva. En realidad, Serapis era la unión de Osiris y Apis, dos dioses egipcios que en aquella época ya incorporaban los aspectos del dios griego Dionisos[3], por lo que se le llamó Redentor hijo de la Trinidad egipcia[4]. y fue el mismo Serapis quien se apareció a Tolomeo en sueños para revelarle su voluntad de convertirse en el dios oficial del Egipto helenístico y que habría de erigírsele un templo en Alejandría, el Serapeum, donde se le rendiría el culto debido[5].
Serapis, por tanto, nació de madre virgen en el solsticio de invierno, muriendo en el equinoccio de primavera para resucitar al tercer día. El día del solsticio de invierno, que es el día más corto del año, Serapis acababa de nacer y se exponía su imagen de niño a la adoración y fervor populares, para lo cual, sacaban la estatua del santuario y la llevaban en procesión. No se libró Serapis de la amenaza de muerte, lo que obligó a su madre, la virgen Isis, a huir con el niño, montada sobre un asno. Ya adulto, Serapis se convirtió en un hombre bien parecido con barba y cabello rizados[6].
Primero aparecieron las grandes figuras femeninas, la diosa madre, la Innanasumeria, hasta que el matriarcado fue dejando paso al patriarcado. Las deidades masculinas empezaron siendo hijos de las diosas (como Osiris) hasta que se convirtieron en dioses adultos, poderosos y patriarcales (como Zeus)[7]. Pero como eran muchos, tuvieron que limitarse los unos a los otros y terminaron por someterse a un dios superior, al que se adoró como padre de los dioses, como Zeus entre los griegos, Marduk[8]entre los babilonios o Júpiter entre los romanos[9].
Pero llegó un momento en el que los hijos se unieron contra el padre. Estaban hartos de tolerar un destino tan duro que les obligaba a disputar las hembras de otras tribus, porque las de la suya propia pertenecían, absolutamente todas, al patriarca, al padrepoderoso. El único hijo que tenía un futuro en la tribu era el menor, quien, amparado por el amor de la madre, aguardaba la muerte del padre para ocupar su lugar a la cabeza de la tribu. Hasta que los hermanos mayores decidieron modificar el tipo de organización social que les había tocado vivir y recurrieron al canibalismo para matar al padre y devorar su cadáver, consiguiendo arrogarse la autoridad paterna a través del banquete totémico de la comunión. La comunión empezó siendo una conmemoración de aquel banquete totémico. Los hijos, liberados de la tiranía paterna, devoraban el cuerpo del padre muerto para asumir sus facultades y privilegios. Pero la comunión no suponía comer el cadáver del padre, sino venerarle para introyectar, junto con su cuerpo, sus virtudes[10].
[1] Ver, L. ANTEQUERA, El cristianismo desvelado, Madrid 2007, pág. 163 ss.
[2] K. DESCHNER, El credo falsificado, Navarra 2005, pág, 45.
[3] Ver, K. ARMSTRONG, La Grean Transformación, Barcelona 2007, pág. 264 ss.
[4] Ver, M. F. URRESTI, La vida secreta de Jesús de Nazaret, Madrid 2005, pág. 23 – 25.
[5] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 74.
[6] Ibidem., pág. 75.
[7] Ver, M. ELIADE, Tratado de historia de las religiones, Madrid 1974; o E. O. JAMES, Introducción a la historia comparada de las religiones, Madrid 1973.
[8] Ver, M. F. URRESTI, Los pecados de la Biblia, Madrid 2006, pág. 72 ss.
[9] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 76.
[10] A. MARTOS. Pablo de Tarso ¿Apóstol o hereje?, Madrid 2007, pág. 76 – 77.
Publicado en Creencias, Religión | Imprimir | Ningún comentario »
La encarnación del Poder VII.
21. Julio 2008 by admin.
Impresionante. Resulta que todo el castigo que se supone que esá sufriendo el ser humano por el pecado original se produce porque el primer humano era todavía como un niño, y no podía enfrentarse a ciertos problemas. Y soy padre de dos niños, por lo que intento que no deban luchar contra cosas que, claramente, les superan, como, por ejemplo, ir solos al colegio, sino que les llevo religiosamente.
Ahora nos dice el apologeta que, en el fondo, el hombre es que era un niño. Entonces ¿Por qué la consecuencia del comportamiento de un niño fue la condena de toda la raza humana?. Desde luego el Dios que ha hecho eso (Demiurgo) no es demasiado ecuánime y ponderado.
Sólo aceptando que la actuación del hombre fue en realidad la consecuencia de su propia conciencia del bien y del mal, lo que le supuso reconocer las situaciones que le rodeaban, es cuando, eliminando toda culpa y todo pecado, entendemos que el alcanzar la humanidad, como conocimiento implícito de una nueva forma de vida, no es un pecado, sino la entrada en una nueva relación de poder en la que el hombre asume, de todas todas, su condición de parte del Creador.
Como secuela de esta primera fala, en la naturaleza humana se in trodujo el desorden: “Tan pronto como el primer hombre hubo pecado y desobedecido a Dios, se volvió semejante a las bestias, por faltar a la razón. Es natural considerarlo a partir de ahí irracional y asimilarlo a las bestias” (Ped., i,13,101,3). Este pasaje exige ser entendido correctamente. Clemente nos dIce que a causa de la calda perdió el hombre su logos y se asimiló a los animales. Es un tema que viene de Platón y de Filón. No ha de interpretarse en el sentido de una pérdida de la razón y de una reducción a la animalidad. Muy al contrario, Clemente insiste en el hecho de que el hombre caído conserva sus facultades naturales intactas y es capaz de esfuerzo moral. Nuestro pasaje se refiere más bien al concepto de la jerarquía de las potencias en el alma según el platonismo: el alma comprende la parte superior, y las pasiones, cólera y deseo, que guardan relación con la naturaleza animal. Si las pasiones se mantienen sumisas al noüs, el hombre es el espíritu domina en él; si el voüs; se mantiene sumiso a las pasiones, el hombre se asemeja a las bestias porque es la naturaleza animal la que entonces detenta la primacía (Strom., v,8,53,1). Queda pendiente otra cuestión, la de saber cómo afectó la caída de Adán a los demás hombres. No hay que olvidar que los grandes adversarios de Clemente son los gnósticos y que lo peculiar de éstos es convertir el pecado o la gracia en necesidades sobre las que nada puede la libertad. Contra ellos Clemente declara que el pecado es necesariamente un acto de la voluntad y que en consecuencia no se puede considerar a un niño, que no ha hecho mal alguno, solidario en el pecado de Adán: «Que nos digan (los gnósticos) cómo el niño que acaba de nacer ya ha fornicado o cómo quien nada ha hecho todavía ha podido caer bajo la maldición de Adán. No les queda otra solución, pienso yo, que sacar la consecuencia y decir que la generación es maligna, no sólo la del cuerpo, sino la del alma, de la que se sigue la del cuerpo» (Strom., iii,16,100,5). y como el alma procede de Dios, estaríamos acusando Dios de producir el mal[2].
¿Equivale esto a afirmar que el pecado de Adán no repercute sobre sus descendientes? Clemente continúa: «Cuando David dice: He sido concebido en la iniquidad y mi madre me parió en el pecado, es a Eva a quien designa proféticamente. Pero Eva fue la madre de los vivientes. y si fue concebido en el pecado, él mismo no está en pecado ni mucho menos ha pecado. Lo que pasa es que todo hombre que se convierte debe apartarse de la solidaridad con una madre que en cier- to modo es pecadora y entregarse a la vida. No se trata por tanto de calumniar al que dijo: Creced y multiplicaos, sino que son las primeras impresiones según las que nos apartamos de Dios las que hacen al hombre impío» (Strom., iii,16,100,7). Se entiende bien el pensamiento de Clemente en este texto un tanto oscuro. Hablando en propiedad, no hay pecado sin acto libre. Pero el hecho de que el niño, desde antes de nacer, esté en contacto con una madre que siempre es pecadora hace que la naturaleza que recibe de ella esté impregnada de pecado y corrompa inevitablemente al alma que salió pura de las manos de Dios (Strom., vi,16,135,1-4)[3].
[1] J. DANIÉLEU, Mensaje evangélico y cultura helenística. Siglo II y III, pág. 390.
[2] Ibidem, pág. 399.
[3] Ibidem., pág. 400.
Publicado en Breviarios, pensamientos, Religión | Imprimir | Ningún comentario »
Una Luz distinta 49.
21. Julio 2008 by admin.
No puedes compatibilizar las ilusiones. Si el pueblo dice que “no se puede estar en misa y repicando” es obvio que la razón de mi existencia está por encima de las miserias del cuerpo y de la mente. Soy el Exterminador y no quiero permanecer más tiempo anclado en el infinito mar de la indiferencia.
Hoy una amiga me ha regalado “El alquimista”, un libro de Paulo Coelho. Es un libro que se lee muy fácil, donde el autor nos pretende convencer de la necesidad de seguir nuestro camino, nuestro destino especial, y también nos dice que si no lo seguimos es culpa nuestra y no del resto de la infecta humanidad, que disfruta claramente con nuestro fracaso.
Es de bofetada. Un libro que está alcanzando tanto renombre nos comunica a los pobres mortales que la culpa de todos nuestros males es la obsesión por la seguridad, algo que quizá sea verdad, y que todo lo que podemos desear puede ser logrado si se pone el empeño suficiente.
Dicha teoría tiene un pequeño defecto, no cuenta con los demás. A parte del hecho incuestionable de la clara y perniciosa influencia inconsciente de otras personas en la consecución de nuestro fin, existen “cabrones” profesionales cuya única “leyenda personal” es conseguir que otros no logren la suya, algo que hace inevitable la confrontación y el fracaso de uno de los contendientes.
Me asquea pensar lo simple que se quiere hacer todo, cargando el fracaso sobre los doloridos hombros de aquel que no puede lograr lo que desea porque se considera malo. Yo me encuentro en una terrible situación, dado que mi destino, el fin del mundo, está bastante alejado de los deseos del resto.
Además nadie va a admitir que mi amante y yo seamos pareja. Con dos años más nos podríamos casar, pero las férreas reglas de nuestra sociedad, hipócritamente construidas personas que han fracasado en su intento de convencer al resto de su propia realidad, son un caldo de cultivo para la venganza y la pérdida.
Publicado en Novela | Imprimir | Ningún comentario »
La encarnación del Poder VI.
17. Julio 2008 by admin.
En el fondo la cuestión es dilucidar si hacemos el mal porque no conocemos el bien o lo hacemos porque aún conociendo el bien pensamos que nuestra posición quedará más fortalecida con esta actuación. El final, que puede ser el mismo, no nos debe importar, lo que nos importa aquí es la intención, y dentro de la intención, existe una clara tendencia dolosa del hombre, pues suele gustar de hacer el mal como forma de obtener beneficios o simplemente para disfrutar.
El mal es una cuestión de voluntad, pero no sólo de voluntad, sino de definición, de concepción. El mal es un concepto prácticamente relativo que lo único que significa es establecer limitaciones específicas a personas concretas con lo que se busca que los objetivos de otros sean obtenidos antes que los propios. El mal no es otra cosa que lo que a otro no le parece bien. Excepto conceptos determinados de forma general que todos aceptan, el resto es una forma de dominación que impide al hombre ser libre.
De esta forma, el mal es un simple producto, a veces de consumo, que determina el uso de la vida y de los tiempos de las personas. El mal se convierte en un esquema específico que no debe ser tocado, pero que resulta tan atractivo que, al final, se entra en el camino, de esta forma el que considera el mal puede controlar al que lo comete, utilizando la culpa, o, simplemente, utilizando la fe misma del pobre que acaba de realizar lo que verdaderamente desea, pero que no puede hacer porque lo tiene prohibido por unas reglas inútiles e incomprensibles.
Hay una idea en el principio del cristianismo que siempre me ha dejado asombrado, y que todavía me deja sin palabras, sobre todo porque parece que es el sistema adecuado para determinar la evolución humana. En este sentido, Ireneo lo expresa perfectamente cuando señala: “Dios pudo perfectamente dar desde el principio la perfección al hombre, pero éste, recién creado, no podía soportarla. y de ahí que el Hijo de Dios, que era perfecto, se hiciera niño con el hombre, no por conveniencia suya, sino a causa del hombre, para que el hombre pudiera recibirle… Segun el plan de Dios, el hombre ha sido creado para que exista a imagen y semejanza del Dios increado; el Padre aprobaba y ordenaba; el Hijo servía y creaba; el Espíritu nutría y el hombre progresaba poco a poco hasta alcanzar la perfección… Era preciso que primero fuera creado el hombre, que luego creciera, se fortaleciera, se multiplicara, fuero vivificado, después glorificado y, una vez glorificado, contemplara a Dios… No tienen razón, por tanto, los que no saben esperar el tiempo del progreso y atribuyen a Dios la debilidad de su propia naturaleza. Ignorando a Dios ya sí mismos, inquietos e ingratos, negándose a ser ante todo aquello que han sido hechos, es decir hombres capaces de pasión, y desbordando en cambio la ley de la naturaleza humana y antes de hacerse hombres, ya quieren ser iguales que el Dios creador» (iv,38,2-4)[2]
Sí lo pudo hacer, por qué no lo hizo. Estamos locos o qué. Debemos saber que la perfección es un camino, y el camino debe ser lógico, pero absolutamente lógico. Si pretendemos que la vida humana tienda a la existencia de la felicidad, lo que no podemos admitir es que el Creador, todo perfección, nos coloque en una posición inadecuada para cumplir con nuestros objetivos esenciales.
[1] M. CUETO, “Dramaturgias del mal”, en V. DOMÍNGUEZ (Coord.), Imágenes del mal, Madrid 2003, pág. 86.
[2] J. DANIÉLEU, Mensaje evangélico y cultura helenística. Siglo II y III, pág. 389164.
Publicado en pensamientos, Grimorio, Religión | Imprimir | Ningún comentario »
Una Luz distinta 48.
17. Julio 2008 by admin.
Hoy, otra vez, he tenido que ir a trabajar y enfrentarme a todos mis compañeros, pero hoy, afortunadamente, había uno menos, una carga menos para mi alma, un obstáculo menos al que temer. Es perennemente aburrido. Me carga coexistir entre tanto ser extraño, subsistiendo a base de humillación y aceptación, cada uno tan cerca del final de los días que no pueden imaginarse lo poco que queda para su liberación de la esclavitud.
De todas formas hoy he estado con Margalida y con María. Es un hermoso regalo poder acariciar pieles tan suaves, besar labios tan ávidos, o poseer cuerpos tan llenos de vida. Mis manos se han recreado en sus fascinantes piernas, acercándome lenta pero decididamente a su vagina, mientras su cuerpo tembloroso pedía el final de la incertidumbre.
Creo que sin estos pequeños placeres la vida no tiene el menor sentido. Viajar por entre las curvas de un cuerpo tan joven es la experiencia más viva y completa que una persona puede tener.
Publicado en Novela | Imprimir | Ningún comentario »
¿Y sí Dios está muerto? VII.3.
17. Julio 2008 by admin.
En un principio nadie pudo verla, ni tan siquiera yo, aunque me informaban de cómo llevaba la recuperación. A través de descripciones demasiado reales para mi gusto pude enterarme de cómo sufría dolores imposibles bajo la presión de la abstinencia, dolores eternamente desgarradores, dolores que no podían ser olvidados.
En algunos momentos creo que estuve a punto de sacarla de esa clínica y mandarla a otra donde la dieran algo de metadona, creo que en estos momentos lo hubiera hecho, pero en aquel tiempo no sabía que el método de la metadona era bueno, ni tan siquiera en estos momentos estoy seguro de ello, tanto es el desconocimiento que tengo, que todos tenemos de este mundo que tratamos de marginar.
Por suerte, o por desgracia, ella era muy fuerte, demasiado como para que la muerte se adueñase de ella después de haber visto que Carlos la buscó y la encontró, después de darse cuenta que hay otra vida detrás de la puerta, detrás del horror.
Los médicos decidieron programar una entrevista entre Marisa y yo, como forma de tranquilizar mis recelos y para probar a la paciente, esa entrevista es una de las escenas que más he recordado a lo largo de toda mi vida, se me ha clavado en la mente como asta de toro hiriente, no pasa día en el que no me represente aquellas imágenes.
Al entrar en la habitación la vi en la cama, tapada, aunque hacía un calor casi asfixiante. Su mirada perdida reflejaba el dolor, el inmenso dolor que su cuerpo la generaba, esos ojos estaban llenos de la angustia y de la vida que se produce cuando algo extremadamente duro le pasa a nuestro cuerpo, en la catarsis que sigue a la muerte de millones de células perdidas en el organismo algo, tal vez el instinto de supervivencia, despierta el ansia de escapar a esas sensaciones tan desagradables y envolventes, entonces cualquier cosa es posible.
Al principio no me reconocía, su mente estaba intentando controlar todas las funciones de su organismo, funciones que se habían encolerizado al sufrir el ataque de la abstinencia. En esos pequeños instantes que pasan desde que la mirada visualiza el objeto o persona que se quiere identificar hasta que la información llega al dañado cerebro se veía el esfuerzo que estaba haciendo Marisa por recomponer su maltrecha humanidad.
Al llegar la conciencia de la personalidad de su visitante a su mente sonrió apenas unos segundos, los suficientes como para iluminar su cara con la luz desvaída del cariño, pero después se enfurruñó de nuevo, otra vez. Miró hacia otro lado, pensando, tal vez, sobre su estado, y luego se levantó de la cama.
Estaba vestida con una camiseta que le venía pequeña y no llevaba ropa interior; ya me habían comentado los doctores la actitud agresiva sexualmente que había tomado Marisa, pero yo no estaba preparado para ver su sexo en directo, tal claramente.
- ¿Cómo estas? –pregunté sin saber que decir más allá de tal fórmula de saludo.
- Como voy a estar, me duele todo el cuerpo, no aguanto más, quiero irme, pero no me dejan – se acercó a mí hasta límites a los que no estaba preparado, sentí su aliento demasiado fétido para poder mantener su mirada durante mucho tiempo, aparté la mirada, busqué una salida, pero ella se dio cuenta- te doy asco, - me dijo - antes todos querían “follar” conmigo y ahora que tengo SIDA nadie se atreve a tocarme, pero te gusto, se que deseas acariciar mi “chocho”, lo veo en tu cara.
- No digas tonterías, sabes que no eres tú la que dice esas cosas, ¿no piensas en Carlos? –no sabía como enfrentarme a aquella situación, demasiado incómoda, demasiado terrible para mi mente adaptada a la normalidad- sabes que podréis estar juntos tan pronto como te cures.
- No quiero curarme, quiero un “pico”, quiero que me dejéis en paz, quiero que los tíos me la metan por el culo, estoy harta de ser de otras personas, quiero vivir mi vida como la siento –en esos momentos se quitó la camiseta mostrando su pecho, aún hermoso- no puedes evitar desearme, lo sé, tócame las tetas y te haré algo que no olvidarás en la vida.
- No quiero que me hagas nada, sólo venía a verte para darte ánimos, me voy a ir ahora mismo –me di cuenta de mi cobardía, era un ser que no podía soportar la desgracia ajena, aunque era incapaz de ayudar al que la padecía más allá de un simple apoyo testimonial, no me quería implicar.
Creo que fue en esos momentos cuando comprendí que ese era el principal problema, la falta de implicación. El valor de Carlos era que se había implicado y había asumido sus sentimientos de tal forma que ahora estaba haciendo lo que quería hacer, pero yo no era capaz de conseguir esas cosas, no era capaz ni tan siquiera de ayudar a aquella mujer, no estaba preparado para responder, para decirle nada, sólo podía mirar, mirar con pena, pero la pena, la compasión no era necesaria en esos momentos, en esos instantes sólo necesitaba la amistad, sólo me hubiera bastado tenderle la mano, pero sentía demasiado miedo.
- No te voy a pegar nada por chuparla, me lo dijeron unas compañeras, a no ser que tenga una herida –creo que se me notaba demasiado el miedo – y yo sé chuparla muy bien, incluso me puedo tragar tu “leche”, me encantaría una buena polla para acabar con tanta tontería.
En esos momentos no pude soportar más lo que estaba viendo, sabía que todas aquellas palabras estaban destinadas a herirme, a provocarme, a hacerme sentir lo que su cuerpo sentía, quería droga, la necesitaba, y haría todo lo posible por conseguirla, no pude hacer otra cosa que despedirme y salir huyendo de la habitación, huir de mi obligación siendo consciente de lo poco que valía yo, yo y este mundo que se había convertido en la peor pesadilla para una mujer tan dulce como había sido Marisa.
Salí de la clínica sin hablar con los doctores, no fue sino a la semana siguiente cuando me puse en contacto con ellos para comentar lo que había pasado, ellos sabían que algo así era posible, no le dieron importancia, me dijeron que ella estaba bien, todo lo bien que se puede estar en unas circunstancias como las suyas, que iba recuperándose y que no debíamos preocuparnos demasiado, que era fuerte y que siguiera interesándome por Marisa, que mis visitas, aunque no fueran directamente a ella, le harían mucho bien y que, mas pronto que tarde, podría volver a verla para hablar de Carlos, que incluso él podría venir a verla con el tiempo.
Publicado en Novela | Imprimir | Ningún comentario »