Archivo para Enero 2008

Nuevo Génesis

1.- En el principio no existía nada aquí. Esto estaba cubierto solamente por la muerte, o el hambre, puesto que el hambre es la muerte. Y creó la mente, pensando: «Que tenga yo mente». Andaba de un lado para otro haciendo adoración, cuando surgió el agua. Entonces pensó: Si mientras estaba en adoración (arkate) salió el agua, se la llamará arka (fuego) y el agua de la felicidad llega con certeza a quien sabe por que el agua llegó a tener el nombre de fuego[1].

Opinión nihilista. La tradición védica dice: “No había absolutamente nada aquí”. No hubo causa, ni efecto. Otra razón de esta conclusión es el hecho del origen. Una jarra, por ejemplo, es producto de una elaboración. Por ello, antes de su origen, tuvo que ser inexistente. Opinión lógica. Pero no puede ser inexistente la causa, puesto que podemosver la masa de arcilla, por ejemplo, antes de elaborar la jarra. Lo que no se percibe, bien puede ser inexistente, como sucede aquí en el efecto. Pero no es así con la causa, puesto que está se percibe
[2].
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[1] Brihadäranyaka Upanisad, Madhu-Kanda, Madrid 2002, pág. 34.

[2] Comentarios de ADVAITA DE SÁNKARA a Brihadäranyaka Upanisad, Madhu-Kanda, Madrid 2002, pág. 35.

Una luz distinta 5

25-1-02 Viernes.

Hoy no he conseguido quitarme de la cabeza a Margalida. Me he sentido tan excitado que por la noche no he podido evitar irme de “putas”. He elegido a una chica joven, una yonqui de ésas que te lo hace todo por cuatro duros, perdón, por cuadro euros. A mi me excitan especialmente esas muchachas, sobre todo porque lo hacen todo con la urgencia de la necesidad del chute.
Es extrañamente interesante contemplar la basura de la sociedad contribuyendo a nuestro placer sin pensar en su propia miseria, aceptando que su función era esa, llenando su cuerpo de mierda y semen a partes iguales, perpetuando su esclavitud con su propio vicio.
Aquella era especialmente joven, lo que me permitió soñar con mi Margalida, mi dulce Margalida.
Yo necesitaba un poco de sexo sin preservativo por lo que simplemente le ofrecí 60 € para que “se metiera mi pene en su boca y no dejara de chuparlo hasta que yo se lo dijera”. Fue una experiencia interesante, pero le faltó un destello de calidad.

La culpa

Mientras que las relegiones del libro tienden a culpabilizar a los seguidores de las mismas, el efecto más visible del mal es la extraña experiencia de pasibidad que yace en el corazón de obrar mal, el hombre se siente víctima precisamente por ser culpable[1].

Pero, la mayoría de las veces, el hombre no es culpable de nada, es un simple ser buscador de felicidad al que se le tuerce  la mirada y comete algunos actos equivocados, actos que se transforman en instrumentos de posesión por parte del controlador universal del pecado, ese ser que, a través de sus supuestos agentes en la tierra, domina, o al menos esos agentes lo hacen, al pobre hombre hasta convertirles en esclavos de su propia ignorancia, esclavos que tienen la obligación de cumplir todas las instrucciones o indicaciones del sacerdote, sea el que sea, porque todos hacen lo mismo, todos lo hacen como una forma de alcanzar el control de los creyentes.

 La primera explicación a la culpa es el concepto de retribución: todo sufrimiento es merecido pues constituye el castigo por un pecado individual o colectivo, conocido o desconocido[2]. A nadie le interesa si se ha hecho o no nada, si se ha cometido o no cualquier pecado, delito, falto o injusticia, lo importante de verdad es el control continuo de la persona, por eso se utiliza de esa forma.

Acab no fue ningún apóstata. Consultaba regularmente a los profetas[3] de Yahvé y no veía nada malo en la devoción de su esposa a Baal[4]. Durante siglos, el culto a Yahvé se había nutrido de los himnos y ritos de Baal. Como han descubierto los arqueólogos, la mayoría de la población adoraba a otros dioses locales además de Yahvé, y la adoración a Baal floreció en Israel hasta el siglo VI. Pero en el siglo IX, algunos israelitas empezaron a reducir el número de dioses que adoraban. En Siria y Mesopotamia, la experiencia de lo divino era demasiado compleja y abrumadora para quedar confinada a un solo símbolo. La imaginería de la asamblea divina, con sus distintos rangos de consortes cuidadosamente clasificados, hijos divinos y sirvientes, mostraba que la divinidad era multifacética, aunque formaba una unidad coherente. El simbolismo de la asamblea divina era muy importante para el pueblo de Israel y Judá, pero en el siglo IX se volvió más racionalizado. En lugar de presidir una gran parentela divina, como hacían El y su consorte, Ashera, Yahvé presidía solo una hueste de seres celestiales menores. Éstos eran su «hueste celestial», los guerreros de su ejército divino[5].

La teoría de la retribución es la primera de las visiones morales del mundo, para recoger una expresión que Hegel[6] aplicará a Kant[7]. Pues bien: precisamente debido a que argumenta, la sabiduría tenía que transmutarse en una inmensa controversia consigo misma, y hasta en un dramático debate de los sabios efectuado en su propio interior: Porque la respuesta de la retribución se volvía insatisfactoria en el momento en que comenzaba a existir cierto orden jurídico que distinguía a los buenos de los malos y se dedicaba a medir la pena según el grado de culpabilidad de cada uno. Aun para un sentido rudimentario de la justicia, el reparto actual de los males tiene que parecer arbitrario, indiscriminado, desproporcionado: ¿Por qué muere de cáncer esta persona y no aquella otra? ¿Por qué mueren niños? ¿Por qué tantos sufrimientos, que exceden la capacidad normal de tolerancia de los simples mortales[8].

 

 La mayoría de las religiones prometen la transcendencia como premio al que todos pueden acceder, peo luebo se ocupan de foma detallada y específica el pecado, su tratamiento y sus consecuencias.


[1] P. RICCEUR, El mal, un desafío a la filosofía y a la teología, Argentína 2006, pág. 27. 

[2] Ibidem., pág. 32.

[3] Cfr., P. RODRIGUEZ, Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Sabadell 2000, pág. 49 ss.

[4] Ver, K. ARMSTRONG, Una histoira de Dios, 4000 años de búsqueda en el judaísmo, el cristianismo y el islam, Barcelona 2006, pág. 36 ss.

[5] K. ARMSTRONG, La Grean Transformación, Barcelona 2007, pág. 100.

[6] Cfr., H. KÜNG, ¿Existe Dios?, Madrid 2005, pág. 161 ss.

[7] Ver, N. LUHMANN, La religión de la sociedad, Madrid 2007, pág. 92 ss.

[8] P. RICCEUR, El mal, un desafío a la filosofía y a la teología, Argentína 2006, pág. 21 – 22.

 

El odio

Lo podemos comprobar, el odio parece más fuerte que cualquier otro poder. Si nos fijamos, con el odio se destruye a personas todos los días. Seres abyectos, deseosos de medrar y de acabar con otros, se dedican, todos los días, a extender rumores infundados y malintencionados, a hablar de forma cruel y a destruir reputaciones.

Como cada cual puede darse cuenta, eso es un instrumento, también, para el mago, para el que quiere controlar su vida. No debe permitir que esas incidencias afecten su vida, su trabajo, su existencia, sino que debe canalizarlas, porque el poder del odio de los demás es un instrumento increíble para acabar con muchos obstáculos.

Una luz distinta 4.

24-1-02 Jueves.
Hoy, por fin, me he decidido a hacerlo. Durante mucho tiempo he sentido una inmensa atracción por una muchacha que veía de vez en cuando en el ascensor del edificio donde vivo. En todo momento he intentado evitar meterme en esos problemas, pero he notado en sus ojos de niña que ella sentía esa extraña atracción que muchas chicas tienen respecto a algunos adultos.
Casi siempre nos dábamos las buenas tardes y ella me sonreía nerviosa mientras yo me dedicaba a mirar sus hermosas piernas de adolescente, casi convertidas en mujer; pero aquella tarde yo llevaba un juego de la Play Station 2 y ella no pudo evitar fijarse en él. Con la pícara ingenuidad de sus años ella comenzó aquella conversación que los dos habíamos deseado desde hacía ya demasiado tiempo.
No recuerdo exactamente nuestras palabras, la placentera sensación de cercanía nubló mi mente, pero le invité a pasar a mi casa a jugar con el juego, “Devil May Cry”. Su primera contestación fue recelosa, pero la atracción que sentía por mí, y el curioso deseo de probar aquella maravilla hicieron que todos mis sueños se hicieran realidad.
Estuvo jugando media hora, apasionadamente absorta, lo que me permitió contemplar su cuerpo con deleite. Se llamaba Margalida y tenía 17 años. Parecía un ángel, con esos mofletes típicos de la adolescencia. Pasado el tiempo le pregunté si quería beber algo, a lo que ella contestó de forma retadora que una cerveza, pretendiendo dar una imagen de adulta, imagen que no le era posible mantener durante mucho tiempo.
Así las cosas no iba a ser yo quien se echara hacia atrás, porque lo que yo quería era que ella se comportara como una mujer, por eso le serví la cerveza. Sorprendida por mi envite ella sonrió deleitándose en su nueva condición de adulta mientras hacía verdaderos esfuerzos por tragar el amargo brebaje.
En esos momentos el juego quedó de lado y comenzamos a hablar, uno junto a otro en mi cómodo sillón. La conversación transcurría distendida y ella intentaba mostrar la atracción que sentía hacía mi persona de la forma más clara posible.
Yo no me quedaba a la cola en ningún momento, cuando ella cruzó las piernas hacia mi dirección yo puse mi brazo tras su cabeza, en el respaldo del sillón, abarcándola en mi esfera más íntima. Por supuesto ella aceptó aquello cada vez más colorada. Yo sentía como su corazón latía aceleradamente y sus manos comenzaban a sudar, y todo aquello me excitaba de una forma bestial, absoluta.
Los mensajes eran cada vez más claros, por eso, cuando ella recostó su cabeza en mi hombro inclinando la cabeza en actitud de entrega no pude contener mi deseo y le bese con toda la pasión de la que fui capaz mientras mi mano acariciaba su suave cara. Me separe después de ese primer beso para comprobar cuales habían sido sus efectos. Ella me miraba deseosa de continuar, completamente entregada, y yo satisfice sus deseos entregándome a sus labios.
Con el tiempo mis manos pasaron de su cara a sus muslos, algo que hizo que su cuerpo se estremeciera, estaba a mi merced, pero yo quería jugar con el ratón un poco más y tuve la suficiente fuerza de voluntad de parar a tiempo y hablarla como se habla a una amante. Al final acordamos hacernos “pareja”, y guardar en secreto nuestra relación. Ella se comprometió a venir a mi casa siempre que pudiera, y nos despedimos con un romántico beso en la puerta de mi piso.
Ella se marchó comprobando previamente que no había nadie en el rellano. Yo me senté en el sillón donde gocé de sus besos y mientras rememoraba su tembloroso cuerpo a mi merced me masturbé hasta explotar como nuca lo había hecho sobre papel de cocina, en una orgía silenciosa de placer solitario.

La Fe.

En nuestra mente nos han impuesto un concepto extraño, completamente anormal, el concepto de fe. Con la fe se pretende convertir a hombres racionales en animales absolutamente irracionales, que no pueden ni deben pensar en términos lógicos.

Con la fe se logra lo increíble, que la persona acepte afirmaciones ilógicas del todo punto, esperando una vida mejor, aunque ésta no llegue la mayoría de las veces. Es como si con el concepto de fe se pudiera amparar la mentira, el engaño, la ambición.

Para llegar a ser racional primero se debe eliminar la fe de uno mismo.

Día de luto.

Hoy es un día triste para este Blog. Uno de nuestros Blog amigos ha sido atacado despiadadamente por unos personajes inquisidores. “Una luz distinta”, la novela Blog que relata las peripecias de un asesino en serie, ha sido atacada, y se ha intentado, incluso, su desaparición de la red.

Estamos ante la muerte de la libertad de expresión, por eso debemos apoyar al Blog.

Desde aquí, este Blog siempre estará con la libertad y con la vida independiente, por eso apoyamos sin condiciones a nuestro amigo.

Malos tiempos para la lírica.

Día de luto

Hoy, 29 de enero de 2008, no saldrá en este Blog otro capítulo de la novela “Una luz distinta”, y no saldrá porque ha sido atacada vilmente por algunos malintencionados que, con su forma de ser totalmente gris e indiferente a la variedad, han considerado que era la forma de ser de este autor reflejada en una novela.

Si la realidad de cada autor se fundamentara en sus obra, el Autor de “Hellraiser” (creo que es así) obviamente, debería ser un demonio cargado de clavos en todo el cuerpo, asesino de personas de forma despiadada, y debería estar o en la carcel o en el psiquiátrico.

Lógicamente, la novela suele ser una ficción, inventada por la mente de un autor que quiere experimentar hasta donde puede llegar con su capacidad de inventiva, sin que suponga, para alegría de todos, que sea capaz de asesinar, matar y descuartizar.

Si lo que nos ofrece el mundo que nos rodea es una suma ilimitada de inquisidores que, rapazmente, atacan sin piedad obras que ni siquiera entienden, entonces es mejor que se deje de escribir, que se salga a la calle para comportarnos como los trogloditas que todavía somos, así estarán felices esos burros.

En el fondo no les importa la violencia, la ejercen ellos mismos cuando insultan al árbitro en el futbol, lo que les molesta es la posibilidad de que otra persona, mejor que ellos un millón de veces, sea capaz de crear un mundo diferente y comunicarlo a todos.

Malos tiempos para la lírica.

Día de luto.

Nuestro Blog amigo, “una luz distinta”, ha sido fuertemente atacado por los incultos señores de la destrucción. Esos son las verdaderas encarnaciones del mal. Desde esta tribuna apoyamos incondicionalmente el Blog novela creado, que supone un enorme cambio de imagen de los aburridos Blog que sólo hablan de lo cotidiano, sin pensar en lo extraordiario.

Asimismo, consideramos que cualquier ataque a dicho Blog será un ataque directo a la libertad de expresión y a la dignidad humana.

Además, invitamos a todos los lectores de esta página a que acudan al mismo y apoyen su existencia mandando comunicados donde se expresen claramente los apoyos.

Todos unidos debemos evitar que muera la libertad a manos de unos sátiros.

Malos tiempos para la lírica.

Una luz distinta 3

20-1-02 domingo.
He estado mucho tiempo rehuyendo mi labor. Mi forma de ser me lleva a esquivar mi destino, quizá por miedo, quizá por hastío. Ciertamente noto que el tiempo del Maligno se está acercando, todos sabemos hacia donde vamos, pero cerramos los ojos ante la realidad. Retomo mi diario con la sana intención de no olvidar que tengo un objetivo que cumplir, aunque a veces resulte extraordinariamente difícil concentrarse en algo.
En el fondo he tenido miedo, miedo del placer que supuso encontrarme a mi mismo realizando mis sueños sin atadura moral alguna, sin remordimiento.
Todo lo que ha sucedido me ha hecho pensar. Dentro de mi interior se encuentra una extraña luz que me empuja a hacer lo que hice sin el menor rubor, y sólo el miedo al castigo me impedía realizar mis sueños. Todo eso ha cambiado de una forma abismal; si bien no comprendo muy bien el motivo.
He intentado enfocar las cosas desde un punto de vista moral, pretendiendo explicar mis impulsos entregando a Satán la responsabilidad de mis propios deseos, pero en mi interior presiento que el único mal que existe es mi propio ser, un ser que comparte que otros muchos el deseo de disfrutar sin freno alguno de la posibilidad de ser la muerte de otros más débiles.
He soportado durante tanto tiempo el ser humilde que en estos momentos lo único que me puede importar es resarcirme de esos años de sometimiento más o menos consentido, un sometimiento angustioso y desagradable.
Es curioso como la religión influye en nuestro pensamiento. Hemos creado toda una serie de pomposos rituales y mitos para justificar los impulsos buenos o malos que tiene el ser humano. Ese esfuerzo, totalmente encomiable desde un punto de vista egoístamente subjetivo, no es sino la respuesta a las exigencias de una sociedad que nos obliga a compartir mesa y mantel con el resto de los mortales.
Cuan diferente serían las cosas si no tuviéramos que depender de otros para nada. Pero eso es imposible, siempre hay desagradables interferencias que impiden que alcancemos nuestro objetivo de una forma real, siempre hay un mundo de seres que dependen de tus actos, y lo más desagradable es que tú dependes de otros muchos para poder tener tu agujero de estabilidad. Todo ello porque hemos concebido un desagradable sistema en el que cada uno debe entregar parte de su alma a otro para conseguir un equilibrio que sólo beneficia al débil.
Admito que, alguna vez, resulta agradable compartir con esos ínfimos reflejos de uno mismo algún momento que otro; no obstante, en honor a la verdad, la mayoría de las veces el único momento a compartir debería ser la muerte ajena, convenientemente impartida por uno mismo, con las bendiciones de una sociedad ávida de noticias truculentas.
En este punto debemos tener presente, además, que muchos de los considerados seres humanos no son sino una decaída imitación del homo sapiens, encerrados en un cuerpo aparentemente humano, pero sin ningún contenido, ninguna realidad, ningún mundo en su interior. Esos seres nos roban el aire, nos empujan a crear ONGs e instituciones más o menos oficiales donde ocuparnos de todas y cada una de sus necesidades.
Lo hemos logrado, hemos alcanzado un nivel de estulticia tal que dejamos a la morralla humana, a los tristes y débiles que no mueven un solo dedo para mantenerse carguen sobre nuestras cansadas espaldas su sucia y repulsiva existencia. Nuestro mundo alza la mano buscando dignidad, pero los perros que saborean la carroña se deleitan con nuestra propia vergüenza.
Me resulta especialmente repugnante pensar que muchos de los asquerosos seres que me rodean pretendan ser como yo, pretendan tener derechos e intenten imponer su estulticia a sangre y fuego. Sin embargo, no debo dejar de admitir que es admirablemente loable su instinto de supervivencia; algo que debe hacernos pensar en la capacidad que esos seres tienen y en las posibilidades que tendrían en nuestra sociedad si pusieran sus “dones” en funcionamiento para alcanzar su destino.